Elaborado por Erica Martínez, Damián Rodríguez y Nadia Flores.

El análisis de los principales indicadores económicos evidencia que, hacia fines de 2025 y comienzos de 2026, la actividad económica atraviesa una fase de recuperación heterogénea, con señales de desaceleración en el corto plazo y diferencias marcadas entre sectores.

A nivel nacional, el EMAE mantiene variaciones interanuales positivas hacia el cierre de 2025 y comienzos de 2026, aunque muestra señales de desaceleración, con una caída en febrero y un debilitamiento de la serie desestacionalizada, pero una recuperación observada en marzo. En este contexto, la industria manufacturera exhibe elevada volatilidad, ya que el IPI registra caídas interanuales en enero y febrero, seguidas de una recuperación en marzo, mientras que la utilización de la capacidad instalada permanece en niveles reducidos, reflejando holgura productiva y debilidad de la demanda. En el ámbito provincial, el ISAEER muestra crecimiento interanual durante 2025, aunque con una desaceleración hacia fin de año y una dinámica mensual fluctuante. La industrialización de granos presenta un comportamiento heterogéneo, con caídas acumuladas en soja, arroz y trigo, mientras que la actividad de faena evidencia desempeños diferenciados entre sectores, donde la bovina continúa en retroceso, la avícola muestra debilidad y la porcina exhibe un mayor dinamismo. Los indicadores de combustibles y energía refuerzan este escenario mixto. Las ventas de gasoil registran incrementos acumulados, mientras que las naftas muestran una recomposición desigual entre combustibles de distinta gama. A su vez, la demanda de energía eléctrica y el consumo de gas industrial continúan reflejando un bajo nivel de actividad, pese a algunas recuperaciones puntuales en marzo. En el plano fiscal, la recaudación provincial de Ingresos Brutos presenta un crecimiento moderado en el acumulado del primer trimestre, consistente con un contexto de menor dinamismo económico. Finalmente, el empleo formal en el Gran Paraná muestra señales de debilitamiento, con caídas mensuales en enero y febrero de 2026. En conjunto, los indicadores sugieren una recuperación parcial y todavía frágil, con persistencia de debilidad en variables vinculadas a la producción, el consumo energético y el empleo.